¿Quién eres hoy gracias a lo que has vivido?
Superar situaciones difíciles no significa olvidar lo que pasó ni que tenga que gustarte. A veces implica mirar hacia atrás y reconocer los recursos y fortalezas que has descubierto mientras atravesabas esa experiencia.
Este domingo, durante un taller de constelaciones familiares, algunas personas compartieron situaciones muy dolorosas relacionadas con conflictos familiares y separaciones.
Mientras las escuchaba, apareció una pregunta que suelo hacer tanto en los talleres como en las consultas individuales:
¿Quién eres hoy gracias a eso que has vivido?
A veces, cuando la hago, la primera reacción es quedarse en silencio. Porque lo que ocurrió dolió. Y puede que todavía duela.
La pregunta no busca que agradezcas el sufrimiento ni que justifiques lo que otra persona hizo. Tampoco pretende que encuentres una respuesta rápida. Te invita a mirar tu historia desde otro lugar: además de lo que perdiste o de lo que te costó, ¿qué descubriste en ti mientras lo atravesabas?
Superar situaciones difíciles: lo que descubres en ti
Hay experiencias que nos llevan a enfrentarnos a situaciones para las que no nos sentíamos preparadas.
Una separación puede ayudarte a descubrir que eres capaz de tomar decisiones por ti misma. Un conflicto familiar puede llevarte a poner límites que antes no te permitías. Una etapa de dificultad puede mostrarte que sabes pedir ayuda, empezar de nuevo o sostenerte de una manera que desconocías.
No siempre lo vemos mientras estamos dentro del proceso. A veces estamos demasiado ocupadas intentando llegar al día siguiente.
Con el tiempo, quizá podamos mirar atrás y reconocer no solo lo difícil que fue, sino también a la persona en la que nos hemos ido convirtiendo.
Los regalos que encontré en mis propios retos
Cuando reviso mi vida, veo varios momentos que me llevaron a descubrir caminos y recursos que hoy forman parte de mí.
Hace unos 25 años, una enfermedad me acercó al Reiki y a la naturopatía. Aquella búsqueda abrió una puerta hacia las terapias naturales, que con los años se convertirían en parte de mi profesión.
En 2008, la crisis de la construcción transformó mi situación laboral. Yo venía del mundo de la arquitectura técnica y la obra, y aquella etapa me llevó a descubrirme como emprendedora.
El duelo por mi primera hija fue uno de los momentos más dolorosos de mi vida. Mientras buscaba cómo sostenerme, conocí herramientas de gestión emocional que todavía hoy me acompañan.
Años después, mi marido sufrió acoso laboral y fue despedido cuando nuestras hijas eran pequeñas. Esa situación nos llevó a profundizar juntos en el mundo del masaje y también nos permitió disfrutar de más tiempo con nuestras niñas.
Las constelaciones familiares y las regresiones me han ayudado a mirar mi historia y a comprender que, incluso cuando atravesamos mucho fango, también puede haber luz. A veces esa luz aparece en forma de fuerza, de una nueva mirada o de un camino que antes no veíamos.
Reconocerla no elimina la rabia, la frustración o el miedo. Para mí, también forma parte del camino mirar esas emociones de frente, darles su espacio y, día a día, elegir cómo quiero seguir adelante.
Tu historia no termina en lo que te pasó
A veces nos quedamos mirando tanto tiempo la herida que nos cuesta reconocer a la persona que ha seguido caminando con ella.
En las constelaciones familiares podemos dar espacio a lo vivido y observar cómo nos relacionamos hoy con nuestra historia. Y, desde ahí, abrir una pregunta diferente:
¿Qué fuerza, capacidad o forma de mirar la vida he desarrollado a partir de lo que atravesé?
Puede que hoy no tengas una respuesta. O que tu respuesta sea simplemente: «Todavía estoy aprendiendo a sostenerme». También está bien.
Superar situaciones difíciles no significa hacerlo sola ni tener que poder con todo. A veces, el siguiente paso consiste en reconocer lo que necesitas y permitirte recibir acompañamiento.
Si sientes que hay una situación familiar, una separación o una experiencia de tu historia que necesitas mirar con acompañamiento, puedes conocer mi forma de trabajar.
Ana Belén Puerta
Consteladora familiar y coach sistémica.



